Se encuentra disponible en la Red el libro titulado “Manual de uso del blog en la empresa: Cómo prosperar en la sociedad de la conversación” del autor Alberto Ortiz de Zárate Tercero publicado por Infonomía y patrocinado por Agoranet.
Vivimos tiempos de cambio. Tiempos contradictorios. Por una parte, tenemos un gigantesco movimiento de globalización que ha acercado los mercados entre sí de una manera jamás soñada, que ha diluido las fronteras nacionales y que ha aumentado la complejidad social.
En todo el mundo, aunque especialmente en los países más desarrollados, esa tendencia se ve, en cierto sentido, compensada por la constitución de una gigantesca red de relaciones, mediada por las tecnologías de la información, donde millones de personas están participando en primera persona, apasionadamente, de manera altruista.
Vicente Verdú llama a esta tendencia de nuestro siglo la sociedad de la conversación, que supera el estadio meramente técnico de la sociedad de la información y puede ser la puerta - seamos optimistas - a la sociedad del conocimiento.
En esta ocasión, la revolución ha surgido de la sociedad civil, empezando por unos pocos ciudadanos hackers, que han sido imitados por millones de personas en las regiones del mundo donde la economía no es tan pobre como para impedir o hacer irrelevante el acceso a la información de Internet.
Las empresas han llegado tarde a este movimiento, pero, por fin, han llegado. Las posibilidades que se les abren son inmensas, si bien para aprovecharlas será necesario un cambio de mentalidad hacia organizaciones más abiertas, más transparentes, más colaborativas. Hacia organizaciones que conversan.
Este manual pretende introducir en este nuevo mundo a personas que desempeñen
cualquier ocupación en todo tipo de empresas, pero especialmente a quienes tienen responsabilidades de gestión en nuestras PYME. Las oportunidades que abren los blogs son especialmente interesantes para los pequeños, porque les permiten competir en igualdad de condiciones con los grandes.
A lo largo de estas páginas, pasaremos revista a muchas materias, sin agotar ninguna. Espero que algunas ideas despierten suficiente interés como para que el lector siga profundizando por su cuenta.
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De las naciones a las redes
Se encuentra disponible en la Red la pagina del libro titulado “De las naciones a las redes” de los autores David de Ugarte, Pere Quintana, Enrique Gómez y Arnau Fuentes.
Todavía no tiene un índice sino un plan de trabajo que tendrá muchos cambios. Los bocetos de los distintos capítulos y sus transformaciones van apareciendo en forma de post en los respectivos blogs de los autores para permitir la interacción con los lectores durante el proceso de escritura e ir abriendo el debate social al que el libro quiere contribuir.
Centenares de miles de personas, hay quien calcula incluso un millón, viven hoy como neonómadas voluntarios, viajando de país en país y renunciando a una residencia estable, conectados entre si en distintas redes virtuales a través de las cuales se ganan la vida y aseguran su independencia personal y económica.
Es un fenómeno excéntrico sin duda, pero no único. Cada vez son más las personas que centran su vida económica y social alrededor de comunidades online. Los procesos políticos y deliberativos que originan cada vez tienen menos que ver con los estados y sus fronteras. Envuelven a millones de personas en todo el mundo y son el caldo de cultivo de nuevas identidades de todo tipo: desde Al Qaeda a las redes de ecoaldeas o los sionistas digitales, herederos de las primeras culturas del ciberespacio y el underground digital.
Al mismo tiempo, cada vez más empresas transnacionales, se dotan de esferas comunicativas y políticas de decisión e influencia cuyo impacto es indudable sobre todos los ámbitos de la vida de sus miembros. El viejo sistema de las multinacionales cuyo centro e identidad original derivaba de una empresa nacional que se había internacionalizado, empieza a quedar atrás. Hoy no dejan de brotar nuevas venecias corporativas que tratan a los estados de igual a igual, piensan en términos de relaciones exteriores y dotan a sus empleados de identidad y e incluso nuevas formas de ciudadanía.
La tesis central de este libro es que el paso de una sociedad de economía y comunicación descentralizada -el mundo de las naciones- a un mundo de redes distribuidas hijo de Internet y la globalización, hace cada vez más dificil a las personas identificarse en términos nacionales. Por eso aparecen nuevas identidades y nuevos valores que a largo plazo acabarán superando y subsumiendo a la visión nacional y estatalista del mundo.
La identidad nace de la necesidad de materializar o cuando menos imaginar la comunidad en la que se desarrolla y produce nuestra vida. La nación apareció y se extendió precisamente porque las viejas identidades colectivas locales ligadas a la religión y a la producción agraria y artesanal ya no representaban de un modo satisfactorio a la red social que producía el grueso de la actividad económica, social y política que determinaba el entorno de las personas.
Del mismo modo, para un número creciente de personas, el mercado nacional cada vez expresa menos el conjunto de relaciones sociales que dan forma a su cotidianidad. Ni los productos que consumen son nacionales, ni lo son los contextos de las noticias que determinan los grandes cursos vitales colectivos, ni necesariamente lo son la mayoría de aquellos con los que las discuten y cuya opinión les interesa.
La identidad nacional se está quedando muy pequeña y muy grande al mismo tiempo, se está volviendo ajena.
No se trata de un rápido desmoronamiento. No debemos olvidar que la nación surgió de una necesidad real… y a pesar de ello el proceso de su universalización llevó casi dos siglos y fue, cuando menos, correoso, encontrando constantes resistencias de todo tipo.
Abandonar las comunidades reales donde todos conocían la cara y el nombre de los demás para abrazar la patria -una comunidad abstracta donde no se conocia a los otros, se les imaginaba- fue un proceso costoso y difícil.
Y de hecho es predecible que estado y nacionalidad permanezcan entre nosotros largo tiempo, del mismo modo que la Cristiandad sigue existiendo y algunas casas reales siguen reinando a pesar de que la identidad nacional sea hoy dominante y determinante políticamente y de que el mundo se organice políticamente en estados nacionales y no sobre relaciones dinásticas o comunidades de fe.
Son muchos los historiadores, politólogos y sociólogos que hoy predicen e incluso abogan por una privatización de la identidad nacional. Un proceso que habría de tener similitudes con el paso de la religión al ámbito de lo personal y privado que caracterizó el ascenso del estado nacional. Pero la cuestión es que esa privatización, esa superación sólo puede darse desde un conjunto de identidades colectivas alternativas.
Y lo realmente interesante es que las comunidades y redes virtuales identitarias que apuntan posibilidades de construirla no sólo se definen por ser transnacionales, sino que manifiestan una naturaleza muy distinta a la de las grandes comunidades imaginadas de la Modernidad, como la propia nación, la raza o la clase histórica del marxismo. Sus miembros se conocen uno a uno incluso aunque no se hayan encontrado fisicamente jamás. Es en cierta manera una comunidad real o mejor, una comunidad imaginada que se precipita hacia la realidad.
En la primera parte de este libro trataremos de entender la nación, las herramientas y símbolos a partir de los que esta se imaginó y vivió.
En la segunda seguiremos las experiencias de los segregacionistas de los siglos XIX y XX, aquellos que no aceptaron el paso a un mundo que cada vez se parecía más a un puzzle de centenares de piezas de color e intentaron separarse de la inevitable homogeneización interna que generaba.
En la tercera parte exploraremos las nuevas vidas e identidades transnacionales y cómo se definen en contraste con los ejes y temas tanto de la nación como del segregacionismo clásico.
Y finalmente, en la cuarta parte de este libro, reflexionaremos sobre cómo las nuevas identidades subsumirán la nacionalidad del mismo modo que el nacionalismo absorvió y supero a las identidades comunitarias y religiosas que le precedieron.
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El poder de las redes
Se encuentra disponible en la Red el libro titulado “El poder de las redes: Manual ilustrado para personas, colectivos y empresas abocados al ciberactivismo” del autor David de Ugarte.
Que estamos en un tiempo de cambios y que esos cambios tienen que ver de alguna manera con las “redes sociales” es ya una idea común, extendida y repetida hasta el cansancio. Sin embargo nadie parece tener muy claro qué son esas famosas redes y sobre todo qué tienen de nuevo. A fin de cuentas, si de las redes que hablamos son las que forman las personas al relacionarse unas con otras, la sociedad siempre fue una red. Y si hablamos de movimientos de activistas también estuvieron siempre ahí, relacionándose unos con otros en una especie de universo hiperactivo y paralelo.
Hay sin embargo dos elementos nuevos que todo el mundo entiende intuitivamente relacionados con esta cuestión. Por un lado Internet y su consecuencia más directa: la eclosión de una nueva esfera de relación social que pone en contacto a millones de personas cada día. Por otro la aparición en los últimos años de una amplia literatura sobre redes aplicada a todos los campos, desde la Física o la Biología hasta la Economía, con toda su inevitable secuela de libros de divulgación, aplicaciones al marketing y juegos publicitarios.
Y luego está toda una serie de movimientos que van desde la revolución hasta la protesta cívica, pasando por una nueva suerte de sofisticadas algaradas que nadie sabe clasificar muy bien y que llenan páginas en los periódicos. Saltaron a la luz pública cuando en el año 2000 una multitud tomó las calles de Manila para pedir la dimisión del presidente Estrada. Los medios destacaron entonces la ausencia de convocantes y cómo las organizaciones políticas y sindicales se vieron arrastradas a seguir a la gente en vez de dirigirla. Pero aquello estaba lejos de nuestra vieja Europa y tampoco le hicimos demasiado caso, tan sólo el suficiente como para que muchos de los miles de protagonistas de las movilizaciones del 13 de marzo de 2004 en España supieran hasta qué punto podían impulsar un cambio decisivo. Fue “la noche de los teléfonos móviles” y, aunque todavía se discute hasta qué punto pudo influir en el resultado electoral del día siguiente, nadie puede negar que supuso un momento de radical novedad en la Historia española. En un librito publicado en la red unos meses antes, el economista Juan Urrutia había vaticinado la inminencia de este tipo de movilizaciones y aportado las claves metodológicas para entenderlas. Las bautizó también como “ciberturbas”.
Un año y medio después, en noviembre de 2005, la policía francesa confesaba su impotencia para contener la revuelta de los arrabales aduciendo la velocidad a la que los revoltosos ganaban técnicas y experiencias de verdadera “guerrilla urbana”. Bajo todo aquello, una vez más, una red social en eclosión alimentada por cientos de personas que se coordinaban mediante teléfonos móviles y publicaban blogs. Durante aquellas semanas la noche era de los móviles, el día de los blogs.
Algunos apuntan a la aparición de un nuevo y misterioso sujeto colectivo. Howard Rheingold lo llamó las “multitudes inteligentes”. En este libro no nos acercaremos a ellas como si formaran parte de un mismo movimiento, con objetivos más o menos comunes, sino como síntomas de una nueva forma de organización y comunicación social que poco a poco va tomando fuerza… y con la que se pueden defender ideas muy diferentes, cuando no opuestas. Movilizaciones informativas como las que condujeron al “macrobotellón” de la primavera de 2006 o el descrédito popular de Dan Brown en España entrarían también en este hit parade de ciberturbas que revelan que algo está cambiando.
Definir ese algo y cómo las personas normales podemos ganar con ello en independencia y poder de comunicación es el objeto de este libro.
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¿Por qué Somos Quispe?
Somos Quispe, un libro de Ramón Noriega Torero que habla del Perú, de nuestra identidad y del sentido de la pertenencia a nuestra patria. Pero, ¿Por qué Somos Quispe?, he aqui algunos de sus luminosos fragmentos:
“No solo porque más del 60% de los peruanos tienen como primer o segundo apellido Quispe, sino que Somos Quispe porque no hemos dejado que se apague el esplendor de nuestras cumbres tutelares ni dejen de espejear su luz bienhechora ni ayer, ni hoy ni mañana…”
“Quispe es el Dios mendigo deambulando por las calles de nuestras ciudades estupefactas”
“Quispe significa luz, brillo y fulgor, como Huamán divinidad”
“Quispe es luz, brillo y esplendor. Pero en realidad, es luz de luces. Pero, más referida a la inteligencia, a la nobleza del espíritu y a la sabiduría.
“Quispe entonces es tener luz propia, talento y fuerza mental”
A continuación el prologó del libro escrito por Danilo Sánchez Lihón:
Somos Quispe es una reflexión y un programa de acción que formula Ramón Noriega Torero desde el movimiento “Capulí, Vallejo y su Tierra” en el cual es él un legionario, un adalid y un personaje notable; hombre noble, ecuánime y dulce; organizador, liberador y hombre de luz, como las divinidades que él descubre, recrea y vivifica en esta obra, con la cual se abraza a su cultura, a su pueblo y al perfume de la sangre de su gente, como a las cumbres y abismos de sus montañas tutelares.
- Un grito de batalla
- Somos luz
- Somos arco iris
- Somos hermanos
- Pero Quispe es más: es luz cotidiana
- Somos Quispe es proclama de identidad
- Sentido de pertenencia y filiación
- El Perú es tierra sagrada
Un grito de batalla
Somos Quispe es un grito de batalla, una proclama, una exclamación de desafío y hasta de guerra. Es aseveración y principio de identidad. Es resarcir lo maltratado y menospreciado hasta ahora, negado por los demás y hasta por nosotros mismos. He allí el carácter reivindicador de este anuncio y de este edicto que iza una bandera que expresa que la recuperación ha llegado y la hace flamear defendiendo lo nuestro.
Porque hay todavía una expresión de desprecio entre nosotros, cuando insultamos y queremos ofender diciendo:
– ¡Oye! No seas Quispe o Huamán.
Alguien se preguntaba en qué momento se quebró el Perú. Podría responderse que fue cuando empezamos a insultarnos con lo mejor que éramos y porque tenía el estigma de lo indígena, porque Quispe significa luz, brillo y fulgor, como Huamán divinidad. Pero en Capulí Vallejo y su Tierra no es la interrogante anterior la que nos hacemos sino otra completamente opuesta, cual es: ¿”Qué hace al Perú indestructible y eterno?”, que pese a todas las adversidades, iniquidades y maltratos mantenga lo mejor de sí mismo y sea tan resistente a la dominación, avasallamiento y saqueo.
De allí que somos Quispe es levantar por fin el rostro lleno de orgullo y sentirnos poderosos de lo que somos. Es autoafirmación y votar por nosotros mismos. Es igual a decir: “Yo mismo soy”, expresión frecuente ahora en la boca de los jóvenes con lo cual señalan una filiación, una garantía y una prueba a cumplir. Es arrojar el cuerpo y el alma hacia adelante y decir “cuál es el problema”. Es por sin hacernos cargo de nuestros asuntos, ponerse al frente de todo y creer en la victoria final.
Es filiación y compromiso con una cultura, la expresión de una pasión, una bandera que izamos, es un acto de profundo amor por lo nuestro. Es alarido de combatientes y guerreros, de los montados a caballo y de los otros a pie, armados de identidad y que marchan de frente hacia el futuro, haciendo que la tierra tiemble bajo sus pasos en esta toma de posesión, tan contundente, de lo que es nuestra identidad, de lo que es la patria real y también de la patria soñada.
Somos Quispe es lema para entrar al fragor de una contienda, de una guerra moral necesaria de librar por lo legítimo y verdadero del Perú, de un país que es verdad y desafío, realidad y promesa; país, como ningún otro, que es testimonio heroico, documento vivo y juramento por cumplir; en donde se libra una batalla decisiva, en lo anímico y moral, en el ámbito de la cultura, por todo lo que es definitivo en la suerte de las personas y las sociedades y frente a la historia que nos contempla actuar.
Somos luz
Quispe es luz, brillo y esplendor. Pero en realidad, es luz de luces. Pero, más referida a la inteligencia, a la nobleza del espíritu y a la sabiduría. Es decir, es la concentración del prisma: “munay”, corazón; “yachay”, razón; y “llancay”, trabajo. Todo ello producto del esfuerzo compartido, del sacrificio de lo individual en bien de lo colectivo, con lo cual alcanzó a construirse un imperio de fábula como fue el Tahuantinsuyo.
Quispe entonces es tener luz propia, talento y fuerza mental. Referido a la juventud es cultivo de la inteligencia, de la personalidad y la forja constante de un destino luminoso.
Somos Quispe asumido así es un grito de júbilo y punto crucial al cual hemos llegado en la forja de recuperar el rumbo de nuestro destino, el mismo que lleva el designio de ser glorioso. Es expresión de sublevación desde el centro mismo de lo que somos. Es llegar a proclamar que nada es más grandioso y valedero que aquello que portamos, que nos pertenece y nos ofrece el presente y el futuro como posibilidad.
Y en el libro de Ramón Noriega es crisol de divinidades y creencias reunidas y convocadas para hacer saber que ha empezado la lucha y tenemos la iniciativa desde Capulí, Vallejo y su Tierra, y la victoria puesta en la fe de lo que es nuestro pueblo. Este es un libro diáspora, es nuestra cultura como totalidad y como particularidad. Si de alguna manera hay que definirlo Somos Quispe es el libro de Ramón Noriega referido a las identidades locales, individuales como también universales puestos en pie de guerra. Es la diáspora andina resurrecta que ahora se erige y expande.
Somos arco iris
Pero, a la vez, Quispe es lo que libera la luz. Al liberar la luz se expanden los colores que hacen un prisma, un halo y un arco de extraordinaria belleza. Quispe es el aleteo de la gracia sobre el universo y nuestras frentes. De allí que el símbolo de Quispe es el arco iris, porque allí se concentran todos los colores, arco que representa el mundo.
Es bello el arco iris, porque es varón y es mujer. ¿Y qué mejor símbolo de amor a lo sagrado, a la naturaleza y a la vida se podría elegir? ¿Qué mejor alusión a la fecundidad que el arco iris? Él surge desde la “madre tierra” pero hacia lo sublime. Contiene lo de abajo y lo de arriba: los colores de la tierra como, a su vez, al agua de los puquiales y el fuego del sol. De allí que hay el arco iris macho y al arco iris hembra, el connubio entre cielo y tierra, la tierra en su gesto de fecundación, que es Quispe porque en su fondo hay brillo y hay luz.
El arco iris es la bandera del Tahuantinsuyo que es síntesis de culturas, y que en verdad síntesis de síntesis. Organización la más acrisolada del planeta hasta nuestros días. Porque ¿cuál otra cultura del universo, grande o pequeña, en cualquier otro tiempo y espacio que se quiera rememorar, garantizó protección, alimento, trabajo solidario y aprecio para todos? ¿Qué cultura cimentó valores fundamentales y hasta la alegría sana e inocente por ser mancomunada o colectiva? Por eso, con orgullo decimos: Somos Quispe, esto es: brillantes, espléndidos, fúlgidos.
Las crónicas indican que después de 70 años los españoles seguían consumiendo el maíz almacenado en las chulpas de los Incas; por eso, Somos Quispe. Por dicha razón, cabe reafirmarnos que somos brillo, arco iris, fuego intacto, marinera, huaino y tondero con arpa, violín y guitarra.
Somos hermanos
Pero a su vez, el arco iris es símbolo de hermandad. Es arco que enlaza, que junta y unifica. Contiene el mundo ¡y es hermoso! Es un retazo de espléndida realidad pero a la vez de ilusión. Es el centro de la diversidad, lo diferente que armoniza, la diversidad dentro de la unidad. Aquí, para hablar de diversidad se cultivaban 2000 variedades de papa en los terrenos de altura; brotan 500 variedades de flores en los peñascos y sobre los abismos.
Pero, en versión propia podría parecer unilateral, entusiasta y parcial cualquier apreciación sobre el prodigio y la maravilla de nuestra cultura. He aquí un pasaje de los muchos y abundantes que apunta Jim Plunkett en el Boletín de la Asociación Nortemericano-Canadiense del Perú en su número de noviembre del año 2003:
“Perú tiene la más grande variedad de platos de comida en el mundo: 468 según el libro de Récord Guiness. Es peruano el olluco, hay más de 30 variedades, la quinua, el grano rico en proteínas con 25 variedades, el maíz con los grandes más grandes y suaves del mundo, hay más de 32 variedades conocidas. Es peruano el pisco, cebiche, chirimoya, guanábana, lúcuma, granadilla, alpaca, vicuña, caballo de paso…”.
Pero, continúa Jim Plunkett en pasajes más extensos:
“Con más de 1,701 variedades diversas de aves, Perú es el país con la mayor variedad de aves en el mundo. Perú es el segundo país en el mundo en variedad de primates con 34 especies. Perú es el tercero en mamíferos con 361 especies. En reptiles con 297 especies. Es el quinto en anfibios, con 251 especies… 84 de las 103 zonas ecológicas que existen en el mundo están en Perú… En sólo un árbol en Madre de Dios, el shihuahuaco, los científicos –específicamente entomólogos- encontraron 5,000 especies de insectos, 80% de los cuales eran nuevos para la ciencia…
El primer catálogo genético de la flora peruana contiene más de 3,000 variedades, de las cuales 524 han sido clasificadas como comestibles; 401 como productoras de madera; 304 como tóxicos para la producción de insecticidas; 213 para fines medicinales; 110 para la preparación de colorantes y tintes; 100 para la elaboración de herramientas; 90 para fines ornamentales; 36 para la preparación de aceites y ceras y 35 para la preparación de bebidas…
En la región oriental de los Andes uno puede encontrar más de 3,000 variedades de diversas orquídeas de las cuales 2,000 han sido clasificadas a la fecha… 4 de los diez cereales que existen en el mundo son originarios del Perú. La quinua, el maíz, la cañihua y la kiwicha. La última ha sido considerada por la NASA como un importante elemento en la dieta de los astronautas…
A lo largo de la costa peruana viven 20 de las 67 especies de cetáceos menores, o especies parientes de las ballenas… El océano peruano ofrece 700 diferentes variedades de peces y 400 variedades de mariscos… Los lagos de Mejía en el departamento de Arequipa son el hábitat de miles de aves migratorias. Más de 150 especies arriban aquí durante el año. Más del 50% son residentes permanentes. El resto son visitantes regulares que emigran de los cuatro puntos cardinales del globo.
Arco iris es hermandad en medio de la diversidad. En tal contexto decir Somos Quispe es lo mismo a expresar: somos únicos, tierra que fructifica alimentos colectivos, agua que ríe y canta, montaña que se ilumina, viento que mece las espigas. Somos estas manos de barro, pero a la vez los puquios de agua transparente. Somos grito y somos arrullo.
Somos hermanos: somos hijos de la tierra, la mama pacha, que es sagrada, expresión de la reciprocidad: te doy, me das.
Somos mandamiento de apoyo colectivo: el ayni, que es mandato de solidaridad, de servicio y ayuda mutua. Es el dar y el recibir, porque al dar recibo. Esta es la fórmula de amor hecha práctica social; la fraternidad y el colectivismo como visión del mundo y la vida que es lo que más caracteriza al mundo andino.
Pero Quispe es más: es luz cotidiana
Pero, ¿por qué Somos Quispe? No solo porque más del 60% de los peruanos tienen como primer o segundo apellido Quispe, sino que Somos Quispe porque no hemos dejado que se apague el esplendor de nuestras cumbres tutelares ni dejen de espejear su luz bienhechora ni ayer, ni hoy ni mañana.
Sea al amanecer, al mediodía o al atardecer sigue viva, palpitante y llena de pujanza, detrás de cada zaguán se arropa nuestra cultura aparentemente pobre y mísera pero que es el bien más preciado que ahora debemos defender para verdaderamente ser ante al mundo.
Porque en Quispe se encierran todos los dioses, la cosmogonía íntegra e intacta. Porque pertenecemos a una cultura que es herencia y es legado mártir. Porque ha costado mucho que hasta ahora lleguen aunque mimetizados todos los valores que hicieron grande al Perú antiguo. Porque en el hombre cotidiano, peón, asalariado, ambulante en las calles, habita aquella luz primigenia.
Quispe es el Dios mendigo deambulando por las calles de nuestras ciudades estupefactas.
Ya María Rostworowski ha demostrado cómo en la festividad del Señor de los Milagros está implícito el culto a Pachacámac, la divinidad principal del panteón indígena, que se grafica incluso en el nombre con que lo identificamos a la imagen que cada octubre de todos los años es acompañada por multitudes llenando plazas y avenidas de Lima, y no solo eso sino que ahora sus procesiones congestiona el tránsito en las principales ciudades del mundo. ¿Quien es el Cristo de Pachacamilla? ¡Pachacámac!
Es que hemos escondido nuestros dioses en el fondo de los íconos que se nos impusieron. Pero es más: los ocultamos en nosotros mismos. Por eso, ¡que no se nos pierdan allí dentro! Porque allí están habitándonos los pumas, las pacarinas, las huacas, las divinidades de la tierra. Se han dormido un tanto, es cierto. Despertémoslos suavemente. No se nos vayan a ir al fondo del pozo o se nos esfumen.
Somos Quispe es proclama de identidad
Hemos escondido las huacas dentro de nuestros propios cuerpos, al Dios dentro de nosotros mismos; hemos subsumido a nuestros dioses, por eso andamos así, como si cargáramos un peso inmenso que nos colma por adentro y nos dobla las espaldas. Pero, además, al estar dentro de nosotros mismos nuestros dioses se han hecho cotidianos. Aquí están al frente o al lado nuestro. Catequil, un viejo de 100 años. Catari, un maestro ya jubilado, Moshep vigila atento la marcha de los niños, Checán, el amoroso, carga bultos en el mercado.
Porque la identidad no se recoge o resume en un cuerpo de ideas o de ejercicios teóricos. No se ofrece a la elucubración que terminarán desfigurando ese rostro de suyo tembloroso, asustadizo y conturbado. El problema de la identidad no es cuestión o asunto de carácter intelectual ni de abstracción que permita dilucidar esto o aquello como si fuera un capítulo o segmento de una disciplina, sino que es vida cotidiana y la utopía andina que hemos de restaurar está aquí, en estas calles.
La identidad no existe si no se la vive en un intercambio y en una tensión permanentes. Su materia es el conjunto de problemas, de realidades, de hechos y vivencias irrenunciables que están confundidas, con el acontecer diario e histórico; de los cuales hay que saber encontrar su raíz y su profunda razón de ser para proyectarlas renovadas hacia el porvenir.
Sentido de pertenencia y filiación
Qué pueblo para hermoso, conmovedor y grande es el nuestro, heredero de la cultura incaica, cual es el referente que investiga Ramón Noriega Torero y que plasma ahora en Somos Quispe. Cultura que incluso comparada con las culturas que habían en Europa, era la nuestra de punta. Mucho más avanzada, por su puesto, que todas las existentes hasta ese momento.
Se la ha tratado de medir con parámetros europeos para sostener que estaba en un grado de menor desarrollo y hasta en estado salvaje por su desconocimiento de la escritura y otros aparentes adelantos. Es cierto, no conocían ni la rueda, ni la pólvora ni la escritura. Pero es que no la necesitaban. ¿Cómo aplicar una rueda en un territorio accidentado? ¿Para qué la pólvora cuando era una cultura de paz? ¿Para qué la escritura cuando la oralidad que cultivaron era perfecta?
En cambio, si medimos el grado de desarrollo por su organización, los fines que pudieron concretar y las obras de ingeniería que aquí ejecutaron, por sus valores absolutamente no hay término de comparación y la cultura andina resulta hasta utópica. Porque en el mundo andino no había hambruna, pestes ni desocupación. No había desorganización. Eran sociedades en comunión con la naturaleza y consigo mismas. Y era el trabajo que compartían la verdadera alegría y la verdadera fiesta.
El Perú es tierra sagrada
El Perú es tierra sagrada. Cada una de sus montañas es un dios, sus ríos y sus árboles son pacarinas. En cada brizna de hierba hay sentimiento, delicada y fina sensibilidad como gigantesca y tormentosa fuerza.
Somos privilegiados por pertenecer a una cultura de tanta nobleza, magnanimidad y virtud. Tenemos la gracia de pertenecer a una civilización asombrosa, compuesta y sembrada de actitudes heroicas, de valores, de actos de coraje cotidianos, de fervor.
Una cultura andina que es valerosa, infinita y total. El Perú es un país diamante y cascada de agua. Mineral y retama. Realidad que ante el horror de los abismos ha creado una mujer dulce y amorosa como es la mujer del ande; siempre con el gesto de proteger, como una paloma primorosa, fuerte y poderosa ante la adversidad.
Con un país así ¿Cómo no comprometerse? ¿Cómo no tener razones para luchar, ser heroicos aquí y ahora? Ante una cultura tan honda y tan conmovedora, que ha injertado es su tronco a la cultura foránea, que la ha subsumido y sincretizado, que ha hecho una simbiosis, una amalgama pero en donde el centro es la cultura aborigen ancestral, ¿cómo no defenderla?
Y ese es el grito de guerra de Somos Quispe de Ramón Noriega Torero.
Frente al balcón moro sobresale el picacho arisco, frente al caballo árabe retoza la vicuña grácil, frente al arcabuz explosivo opusimos la chaquitaklla que se hunde para fecundar la tierra, frente al toro europeo el cóndor de vuelo majestuoso y visión infinita.
Fuente Original:
Ramón Noriega Torero. Somos Quispe. Junio 2006
Por: Ernesto Cuadros-Vargas
El proceso de acreditación se viene cada vez con más fuerza en nuestro país y eso nos lleva a enfrentarnos con una realidad que hemos tratado de evitar por muchos años. Sabemos que la referencia para este tema nivel mundial es ABET (Accreditation Board for Engineering and Technology) y que en Perú es el Instituto de Calidad y Acreditación de Carreras Profesionales de Ingeniería y Tecnología (ICACIT) institución que está llevando adelante este trabajo siguiendo el modelo de ABET. Sabemos también que ABET tiene 4 comisiones para acreditación de carreras de este ámbito:
- Engineering Accreditation Commission (EAC)
- Computing Accreditation Commission (CAC)
- Applied Sciences Accreditation Commission (ASAC)
- Technology Accreditation Commission (TAC)
La pregunta del millón es en cual debemos comenzar el proceso si somos de una carrera como Ingeniería de Sistemas, Ingeniería Informática o Ingeniería de Computación con el sesgo que tenemos en el Perú. El problema se agranda cuando tenemos carreras con un nombre X y un contenido compatible con Y.
Sabemos también que a nivel internacional la Sociedad de Computación del Instituto de Ingenieros Eléctricos y Electrónicos (IEEE-CS) y la Association for Computing Machinery (ACM) hicieron un esfuerzo conjunto para uniformizar de alguna forma las diversas tendencias en carreras de computación.
El resultado fueron cinco propuestas de carreras:
- Computer Engineering (CE) (50% hardware + 50% software)
- Computer Science (CS)
- Information Systems (IS)
- Information Technology (IT)
- Software Engineering (SE)
Una pregunta natural es: ¿En qué comisión está cada una de las carreras anteriores?
- Empezaremos nuestro recorrido en: [Click Aqui] y buscamos los criterios: For Computing Programs Only y encontramos los criterios para 2008-2009 de esta línea: [Click Aqui] En ese archivo vemos en el índice y encontramos fácilmente que ahí están Computer Science e Information Systems. Es importante considerar la ausencia de la palabra ingeniería en ambos casos.En ese mismo documento vamos a la Pág 17 y encontramos que claramente dice que la sociedad líder para Information systems es: CSAB (Computer Science Accreditation Board).
- Seguimos nuestro recorrido en la misma página y ahora vamos a la comisión de Ingenierías (EAC): For Engineering Programs Only y encontramos los criterios para 2008-2009 de esta línea: [Click Aqui]. Aquí encontramos que Computer Engineeringe está en la Pág. 10 junto con Electrical Engineering. Esto tiene mucho sentido por el fuerte contenido de Hardware que está carrera contiene. Resaltamos que en Perú tenemos ese nombre de carrera pero el contenido fácilmente no llegaría a un 10% de hardware exigido por ese perfil internacional, por lo cual no sería posible sustentar el nombre. Finalmente, encontramos también a Software Engineering (SE) en la Pág. 18 y nuevamente una sorpresa. La Ingeniería de Software tiene como sociedad Líder a la CSAB (Lead Society: CSAB) y como sociedad cooperante la IEEE. Es importante también considerar que SE es un área que tiene líneas troncales: Validación de Software, Testing de Software, Métodos Formales, entre otros. Por esa razón sería muy fácil deducir que en todo el Perú no hay número suficiente de docentes calificados internacionalmente para dictar una sola de esas líneas como Testing.
Es necesario reflexionar sobre los casos de países con centenas de doctores en computación, como Brasil que aun se consideran inmaduros para tener esta carrera de forma separada de la Ciencia de la Computación.
Las evidencias parecen ser contundentes y parecen estar en contra de todo lo que hemos hecho en nuestro país hasta el momento. Parece ser también que tenemos que tomar una decisión para retomar el ritmo internacional de evolución de esta área. La decisión es de cada uno de nosotros, pero nuestro país necesita cambiar urgentemente de dirección.
Fuente Original:
Ernesto Cuadros Vargas. Acreditacion en el area de Computacion. Boletin SPC (Sociedad Peruana de Computacion). Volumen 1, nº 2. Pag. 1-3. Abril 2008
Ken Bain es director del Center for Teaching Excellence de la Universidad de Nueva York. Durante años se dedicó a buscar y estudiar a los mejores profesores de los Estados Unidos, y en esta obra presenta una síntesis del modus operandi de estos grandes profesores que consiguieron que sus alumnos además de aprender, fueran una guía, modelo o una simple influencia positiva y un buen recuerdo para el resto de sus vidas. No considera un buen profesor aquel que prepara bien a sus alumnos para el examen, sino aquel que consigue que sus alumnos valoren el aprender, obtengan un pensamiento crítico, se enfrenten con creatividad y curiosidad a la resolución de problemas, y también con compromiso ético, además de amplitud y profundidad en el conocimiento específico. Lo que Ken Bain expone en este libro es un montón de ideas para reflexionar concienzudamente, no una lista de técnicas que permiten ser aplicadas de forma inmediata para conseguir ser un buen profesor automáticamente. El profesor que desee mejorar su calidad docente debe no sólo leer el libro, sino releerlo en años sucesivos o, al menos, releer este resumen una y otra vez, que le recordará ideas para seguir mejorando. A grandes rasgos, estas son las conclusiones más importantes:
Los grandes profesores “conocen su materia extremadamente bien”, son “eruditos, artistas o científicos en activo”, tengan o no muchas publicaciones, están al día y estudian con cuidado las novedades en sus disciplinas, además de leer muchas cosas de otros campos. Así, consiguen simplificar y clarificar conceptos complejos, llegando a la esencia del asunto con revelaciones motivadoras, y son capaces de pensar sobre su propia forma de razonar en la disciplina (metaconocimiento). No aspiran meramente a que sus estudiantes hagan bien los exámenes, sino a “producir una influencia duradera e importante en la manera en que la gente piensa, actúa y siente”.
Crean lo que llama “entorno para el aprendizaje crítico natural”, donde los alumnos aprenden enfrentándose a problemas importantes, atractivos o intrigantes, con una sensación de control sobre su propia educación. Evitan objetivos arbitrarios, superfluos, y “favorecen los que ponen de manifiesto la forma de razonar y actuar”.
Muestran una gran confianza en sus estudiantes. Están seguros de que éstos quieren aprender y les facilitan la tarea contando los obstáculos principales con los que ellos se han encontrado para dominar la asignatura, o algunos de sus secretos.
Tienen interés en su propia evaluación, comprobando sus propios resultados cuando evalúan a sus estudiantes, por lo que evitan sistemas arbitrarios para examinarlos.
“La buena docencia puede aprenderse”. Es importante destacar que nadie es perfecto, i.e. los mejores profesores tienen días malos y pelean para conseguir llegar a sus estudiantes, no siempre siguen sus mejores métodos, pero tienen buena disposición a enfrentarse a sus propias debilidades y errores. También destaca el compromiso de estos docentes con la comunidad académica, viendo su labor dentro de la globalidad e intercambiando con sus colegas ideas sobre la mejor forma de educar. Estudiando en profundidad a los mejores profesores, estos son algunos de sus métodos:
¿QUÉ SABEN DEL APRENDIZAJE? “Los seres humanos son animales curiosos. La gente aprende de manera natural mientras intenta resolver problemas que le preocupan”. Algunas personas consiguen excelentes calificaciones, pero no comprenden a fondo la materia y olvidan rápidamente lo aprendido. No se trata de dar conocimiento a los estudiantes, sino de facilitar que el conocimiento sea construido por ellos, teniendo en cuenta los paradigmas que traen consigo, que pueden ser erróneos. Cambiar los modelos mentales es lento, por lo que los profesores deben buscar situaciones en las que el modelo no funciona, obligando a los alumnos a esforzarse. Más que dar las respuestas correctas, hay que ayudar a los estudiantes a ver sus errores. No se trata de aprender los hechos antes de aplicarlos, sino de aprender a la vez que se aplican, ayudar a los estudiantes a construir su entendimiento, explicar cómo funcionan las cosas, simplificando y aclarando conceptos básicos, contando casos prácticos y ejemplos que enganchen a los estudiantes, dando razones para que los estudiantes quieran recordar cada información.
“Algunos científicos de la cognición piensan que las preguntas son tan importantes que no podemos aprender hasta que la adecuada ha sido formulada: (…) Cuantas más preguntas hacemos, de más maneras podemos indexar un pensamiento en la memoria”, por lo que los profesores estudiados estimulan a los estudiantes para que formulen sus propias preguntas, suscitando su aprendizaje y su interés. Para motivar a los alumnos hay que descartar los motivadores extrínsecos (subir nota…), pues hacen que desaparezca el interés intrínseco que hubiera, en cuanto desaparece la recompensa extrínseca. Son más efectivos los refuerzos verbales en forma de ánimo o elogios, para estimular el interés (mejor elogiar la tarea bien hecha, que la inteligencia de la persona que la hizo). “Si los alumnos estudian sólo porque quieren sacar buenas notas o ser los mejores de la clase, no les irá tan bien como si estudiasen porque tienen interés”. Los primeros son los «aprendices estratégicos», aprendiendo a que les vaya bien en la universidad, sin cambiar sus concepciones del mundo. Los segundos son «aprendices profundos», pretenden aprender para dominar esa materia. Por último, están los que «evitan líos», su primer objetivo es no equivocarse, son aprendices superficiales, y se conforman con sobrevivir, memorizando incluso aunque no entiendan nada. Los profesores estudiados no promueven la competición, sino que muestran la belleza, utilidad o intriga existente y dejaban a los estudiantes control sobre su educación, y les daban retroalimentación del trabajo hecho, exenta de valoración alguna. No clasificaban a sus estudiantes, sino que contaban con todos y fomentaban la cooperación. Las clases más apreciadas son aquellas con gran exigencia, pero también con muchas oportunidades para revisar y mejorar el trabajo antes de ser calificado, aprendiendo así de los errores cometidos. Desde el primer día de clase, se invita (no se ordena) a los estudiantes a efectuar ciertas tareas para conseguir ciertas expectativas, que responderán a ciertas preguntas que susciten interés. Las preguntas más generales hay que mantenerlas presentes a lo largo de todo el curso. Un profesor propuso la norma «AQNLI», «¿A Quién Narices Le Importa?», por la que invita a sus estudiantes a hacer esa pregunta en cualquier momento de cada explicación, obligando así al profesor a justificar la importancia de lo que está explicando. Otros profesores exigen traer a clase dos preguntas cada día. Ese interés se mantiene vivo si se consiguen conectar la preguntas básicas con los intereses y vidas de los alumnos, y ello se facilita contando anécdotas personales o no, y relatos sobre la historia de los hechos explicados, a modo de «diálogo socrático» (aprender de los errores, sin que estos tengan consecuencias en la evaluación final). Estos profesores abarcan a todos los tipos de alumnos posibles, dando diferentes niveles, y proporcionando preguntas variadas con, por ejemplo, los datos clave, definiciones principales, cómo se sabe cada cosa, qué se pensaba hace diez años, qué preguntas hay sin resolver… destacando “la ausencia de certeza en el conocimiento”. Enseñan sus disciplinas resaltando más el desarrollo intelectual que los datos en sí mismos y, a menudo considerando aspectos emocionales, artísticos, éticos, ambientales, sociales, económicos…
¿CÓMO PREPARAN LAS CLASES? Los mejores profesores estudiados otorgan interés a cuatro preguntas: 1) ¿Qué deberían hacer intelectual, física o emocionalmente mis alumnos?, 2) ¿Cómo puedo ayudarlos?, 3) ¿Cómo podemos mis estudiantes y yo entender mejor el aprendizaje efectuado?, y 4) ¿Cómo puedo evaluar mis intentos de fomentar ese aprendizaje?. Estos profesores hablan de lo que quieren que sus estudiantes «hagan», más que lo que deberían «aprender». Tratan de ayudar a ver la belleza, disfrute o curiosidad que hay en la materia, y una parte importante de la planificación consiste en lo que deberían hacer el primer día, para ganarse la devoción de los estudiantes por los objetivos del curso. Entre todas las preguntas que se seleccionan en esta obra, destacamos sólo unas pocas: ¿Dónde estarán las dificultades principales? ¿Qué puedo aclarar para darles una buena base para construir su comprensión? ¿Qué puedo hacer en el aula para ayudarles a aprender fuera de ella? ¿Qué preguntas puedo exponer para llamar la atención de asuntos importantes? Los profesores más eficientes, muestran los debates existentes en el seno de cada disciplina, mostrando las conclusiones en vigor aludiendo a creencias anteriores y a pasajes históricos. Hay que interesarse por lo que a los alumnos les interese, para orientar hacia allí la docencia, o incluso pedir que los alumnos valoren los distintos temas del curso, pero tal vez eso requiere estar dispuestos a cambiar (exámenes, tareas…). ¿Cómo ayudaré a los estudiantes a aprender a aprender, a examinar su propio aprendizaje y a leer de forma más efectiva textos de esta materia?. Todo profesor tiene dos tareas: Ayudar a los estudiantes a aprender, y evaluarlos (decir a la sociedad cuánto aprendizaje se ha conseguido). La primera tarea es más importante y, para ello, hay que proporcionar a los estudiantes realimentación de sus errores antes de la evaluación. Si no se puede hablar con cada alumno individualmente, al menos sí en grupos, para conocer sus problemas, su aprendizaje y corregir sus errores. ¿Cómo conseguir que mis alumnos piensen y no se aburran durante la clase? ¿Cómo pueden aprender a juzgar la calidad de su propio trabajo? ¿Cómo crearé un entorno para probar, fallar, realimentarse y volver a probar? También pueden fomentarse visitas a lugares interesantes, charlas o colaboraciones de expertos externos… La enseñanza es concebida como “fomento del aprendizaje”.
¿QUÉ ESPERAN DE SUS ESTUDIANTES? Diversos estudios psicológicos han mostrado que los estereotipos sociales negativos influyen en el rendimiento académico. Empeora el rendimiento la ansiedad que genera la conciencia de los estudiantes de pertenecer a un grupo marginal o en desventaja (afroamericanos, extranjeros, ser mujer…). En esos casos, es el éxito el que causa la preocupación más que el fracaso. Más aún, se ha demostrado que a personas con imagen social positiva, sin estereotipos (hombres blancos, por ejemplo en EE.UU.), puede creárseles un estereotipo que conlleve empeorar su calificación en un examen (por ejemplo, diciéndole que los estudiantes asiáticos hacen mejor ese examen). Lo que guía a los mejores profesores es una red compleja de creencias, que pasan por apreciar el valor individual de cada estudiante, buscando las capacidades de cualquier alumno, y tienen “una enorme fe en la capacidad de los estudiantes para conseguir lo que les proponían”. De alguna forma, dejan claro que no juzgarán por estereotipos negativos, sino mediante altas exigencias, pero que serán fácil de alcanzar. Estos grandes profesores no rebajan las exigencias para mejorar en las encuestas, sino que invitan a los estudiantes a perseguir objetivos ambiciosos y les prometen ayuda para conseguirlos, pero les dejan el control de su propia educación. El profesor consigue entusiasmar a los alumnos aclarándoles las promesas, u oportunidades que ofrece su curso, y explicándoles qué pueden hacer para conseguir esas promesas, habilidades o conocimientos. Muchos de estos profesores se tomaban muchas molestias en explorar el aprendizaje de sus estudiantes, analizar su trabajo e incluso diseñar tareas individuales. En los grupos numerosos buscaban los tipos de estudiantes de sus aulas. Más que proponer clases de repaso, hablaban de grupos de trabajo de excelencia, que mejoraba la percepción de los alumnos y aumentaba la confianza en sí mismos. Ponen énfasis tanto en el desarrollo intelectual como en el personal (respecto al primero, se resaltan las diez habilidades de razonamiento que identificó el físico Arnold Arons para el pensamiento crítico).
La clave para comprender la mejor docencia no puede encontrarse en reglas o prácticas concretas, sino en las actitudes de los profesores, en su fe en la capacidad de logro de sus estudiantes, en su predisposición a tomar en serio a sus estudiantes y dejarlos que asuman el control sobre su propia educación, y en su compromiso en conseguir que todos los criterios y prácticas surjan de objetivos de aprendizaje básicos y del respeto y el acuerdo mutuo entre estudiantes y profesores”.
¿CÓMO DIRIGEN LA CLASE? El profesor Bain encontró estos principios bastante comunes entre los grandes maestros:
- «Crear un entorno para el aprendizaje crítico natural»: Aprender a pensar críticamente, a examinar la calidad de los razonamientos. «Natural», porque los estudiantes encuentran las destrezas y actitudes que intentan aprender inmersas en preguntas que les interesan. Este ambiente se puede crear en clases magistrales, pero también con discusiones, trabajos de campo u otras diversas técnicas (el método importa mucho menos que el desafío que supone a los estudiantes). Los buenos instructores hacen preguntas a sus alumnos, para invitar a la reflexión y sumergir a los alumnos en los intereses de la disciplina, muchas veces usando problemas interdisciplinarios o intereses generales. Siempre hay preguntas por resolver, por lo que una buena pregunta es «¿Cuál es la próxima pregunta?». Algunos instructores responden con preguntas como «¿Qué piensas tú?» o «¿Qué quieres decir con eso?», otros terminan cada clase con dos preguntas: «¿Qué conclusiones has sacado?» y «¿Qué preguntas se han quedado en tu mente?» (puede pedirse que se contesten por internet o en la siguiente clase). Una buena técnica para empezar una clase es comenzar con una pregunta (a veces inmersa en un relato), luego mostrar la importancia de la pregunta y sus implicaciones, estimular a los estudiantes a pensar críticamente la respuesta y dar argumentaciones sobre cómo responderla (completa o no) y terminar con nuevas preguntas. Unos profesores piden argumentos contra las conclusiones que muestran, otros que se piensen en los supuestos que se están manteniendo al extraer ciertas conclusiones, y otros, que se discutan las implicaciones de las conclusiones halladas. Este aprendizaje se basa en que las personas aprenden más efectivamente cuando:
- Intentan resolver problemas que ven atractivos o importantes.
- Lo intentan en un entorno que los desafía, pero los apoya y en el que sienten el control sobre su educación.
- Pueden trabajar con otros estudiantes para superar los problemas.
- Creen que su trabajo será considerado justa y honestamente
- Pueden probar, fallar, y ser corregidos, antes de cualquier evaluación.
- «Conseguir su atención y no perderla» y usar «experiencias de aprendizaje diversas»: El profesor Michael Sandel decía que enseñar es «atraer la atención y mantenerla». Para esto es útil empezar con preguntas curiosas, que nunca se hayan planteado así los estudiantes, o utilizando casos reales. Comenzar por los estudiantes, con algo que les importe, lo conozcan o crean conocerlo. Resulta útil usar métodos diversos (visual, auditivo, charlas, debates…).
- «Buscar compromisos» y ayudarles «a aprender fuera de clase»: Una profesora les decía a sus alumnos que la decisión de matricularse es de ellos, pero una vez que han decidido cursar la materia, tienen «responsabilidades con todos los demás miembros de esta comunidad de aprendizaje». También es positivo mirar a los estudiantes, y generar discusiones que despierten su razonamiento crítico.
- «Razonamiento disciplinar»: Ayudar a los estudiantes a pensar como los eruditos. Más que resolver mil problemas, ofrecen explicaciones, analogías y preguntas que ayuden a comprender conceptos para resolver sus propios problemas. Algunos profesores sostienen que antes de razonar hay que aprender cierta información, pero los mejores profesores “asumen que el aprendizaje de los hechos ocurre sólo cuando los estudiantes están a la vez dedicados a razonar sobre esos hechos”.
Es también importante para un buen comunicador tener una buena oratoria, y muchos de los profesores habían practicado pronunciación, el timbre de sus voces y hasta a mirar a los estudiantes, incluyendo los de la última fila. Ayudan preguntas retóricas, «¿Entendéis?», o del tipo «¿Veis desde allí?». Los mejores se aprenden los nombres de los alumnos, se salen de detrás del podio… y algunos se detienen durante unos segundos, mirando a sus alumnos, manteniendo el suspense, modifican el ritmo y salpican con algo de humor, usan un lenguaje cálido, comprometido, contando bien cada hecho, para invitar y estimular, pero también un lenguaje frío para recordar o resumir. Es importante escuchar a los alumnos, por ejemplo en debates que estimulen su participación e interés, trabajar en grupos, o directamente pedirles su participación, con estilo relajado, con sentido del humor, para evitar el miedo a equivocarse. Resulta útil pedirles a los alumnos que califiquen trabajos ya hechos, o bien que averigüen cual es el mejor trabajo de dos o más.
¿CÓMO TRATAN A SUS ESTUDIANTES? Bain encontró que la personalidad del profesor desempeña un papel insignificante o nulo en el éxito docente. Encontraron excelentes profesores tímidos y descarados, comedidos e histriónicos, aunque la mayoría trataba a los estudiantes tranquilamente. Tampoco encontraron patrón común en la forma de vestir. Sin embargo, todos creían firmemente que los estudiantes deseaban aprender y podían hacerlo, por lo que si el aprendizaje fallaba no les echaban la culpa a los estudiantes. Uno decía: «Quiero hacer mi clase fácil de seguir (…) si no aprenden, fracaso como profesor». Ponen confianza en sus alumnos y por eso no se preocupan demasiado por si éstos intentan engañarlos. Algunos profesores están limitados al elegir instrumentos pedagógicos por la preocupación de que el estudiante haga trampas, pero los profesores más efectivos usan lo que creen que beneficia más al aprendizaje. Quieren que sus estudiantes aprendan y no que hagan buenos exámenes. Comparten con sus estudiantes sus secretos personales o técnicas para aprender o recordar algo, y muestran las dificultades que ellos tuvieron al principio, lo cual les hace “humanos” ante sus alumnos y éstos ven en esa franqueza una atmósfera en la que pueden preguntar sin ser reprochados, además de aumentar la confianza en su propio aprendizaje. Resulta útil recordarles a los alumnos que algunos de sus compañeros apreciarán las preguntas que hagan. Los peores profesores se comportan mostrando superioridad sobre los estudiantes, y parecen querer esconder las técnicas o trucos que le hacen, en su opinión, ser superiores, por lo que no tienen interés en explicar con claridad. Los mejores profesores tratan a sus estudiantes con justicia, compasión, preocupación, como podían tratar a cualquier colega, incluso mostraban buena disposición para quedar con sus estudiantes fuera del aula, a participar en grupos de discusión en persona o por internet, y algunos involucraban en ello a buenos estudiantes del curso anterior. Algunos buenos profesores consiguen difuminar las diferencias entre vida privada y profesional, hablando de su vida, y escuchando a sus estudiantes. Ante errores, algunos contestan planteando una pregunta, en vez de decirles que están equivocados.
¿CÓMO EVALÚAN A SUS ESTUDIANTES Y A SÍ MISMOS? Algunos profesores que pretenden formar muy bien a sus alumnos ponen el examen final con el objetivo de desconcertar a la mayor parte de los estudiantes. Eso suele decir poco sobre los logros de los estudiantes, del profesor y, peor aún, fomenta el aprendizaje estratégico en lugar del profundo, que los estudiantes se centren únicamente en averiguar la clase de preguntas que les puede plantear el examen. Los exámenes y calificaciones son una forma de ayudar a los estudiantes a comprender su progreso, y también ayudan a evaluar la docencia. El aprendizaje requiere cambios intelectuales y personales, y hay que evaluar el aprendizaje, no el rendimiento. Por ejemplo, bajar la nota por entregar tarde un trabajo no mide el aprendizaje, sino el rendimiento. Algunos de los mejores profesores, animan a sus estudiantes a ser puntuales para poder beneficiarse de sus comentarios antes de la siguiente tarea, además de hacerles ver que ellos tienen el control para organizarse bien. Los mejores profesores no dan puntos por cumplir ciertas reglas (participar en clase, ir a tutorías…), sino que animaban a seguir esas reglas por el beneficio intrínseco (practicar, corregir errores…). Los grandes profesores intentan averiguar todo lo posible de sus estudiantes, no para enjuiciarlos, sino para poder ayudarlos mejor a aprender. Algunos pasan encuestas preliminares, otros dan una lista de las principales preguntas que el curso les ayudará a responder y luego piden que midan su interés en ellas, algunos se van a comer con sus estudiantes, pero en general “el proceso de ir conociendo a los estudiantes continuaba todo el curso”. Para medir el aprendizaje, algunos piden a sus estudiantes que escriban al final de la clase las conclusiones más importantes que han sacado. Respecto al examen, reconocen que el aprendizaje es permanente y “muchos profesores extraordinarios hacen exámenes de conjunto, globales, de forma que cada prueba reemplaza a la anterior”, y el examen final incluye toda la asignatura, de forma que los alumnos perciben que tienen varias oportunidades para aprender, estimulando también a aquellos que suspenden los primeros exámenes parciales. No usan las calificaciones para motivar a los estudiantes pues quieren saber hasta qué punto comprenden sus alumnos. Algunos, dicen el primer día de clase las principales preguntas del examen final. “El objetivo es conseguir congruencia entre los objetivos intelectuales del curso y los que pone a prueba el examen”. En general, los mejores profesores tienen humildad para reconocer la enorme dificultad para evaluar el aprendizaje y reconocen que pueden equivocarse. Algunos, incluso pedían a sus estudiantes que se calificaran a sí mismos.
Evaluación de la docencia: A menudo, los profesores convencionales niegan que pueda hacerse esa evaluación, o bien se centran en evaluar buenas prácticas docentes, más que lo que los estudiantes aprenden. Para esto hay cuatro preguntas: 1) ¿Vale la pena aprender la materia para este currículo?, 2) ¿Aprenden mis estudiantes lo que se pretende?, 3) ¿Ayudo y animo a aprender?, y 4) ¿He hecho algo mal? (fomentando el aprendizaje estratégico, desanimando o desatendiendo a parte del alumnado…). Según Bain, las encuestas a los estudiantes ayudan en la evaluación docente (pero hay que tener en cuenta factores como el interés previo del alumnado, si la asignatura es obligatoria u optativa, la media y la forma de distribuirse los valores…). A veces los estudiantes tienen la idea de que lo importante es memorizar y se frustran cuando el profesor les pide que razonen. Un profesor en ese caso observaba que si sus alumnos lo valoraban mal era culpa suya porque no había conseguido influir en los conceptos iniciales de lo que es aprender tal asignatura. O sea, esas valoraciones apuntan a una debilidad real del profesor: que no se ha conseguido llegar a los estudiantes o ayudarlos a comprender la naturaleza del aprendizaje que se espera de ellos. No obstante, los mejores profesores también obtenían valoraciones negativas por parte de algunos estudiantes. No interesan tanto los métodos, como si él o ella ayuda y anima a los estudiantes a aprender: ¿Qué has probado para ayudar y fomentar el aprendizaje?, ¿Estimulaste el interés por la asignatura?… Por tanto, para la evaluación docente hay que usar la evaluación objetiva de los estudiantes: “la única forma de determinar niveles de aprendizaje es mirar con detalle los resultados reales de los estudiantes (escritos que entregan, las preguntas que son capaces de responder, los problemas que pueden resolver o el rendimiento que pueden dar)”, mientras que la calificación media de la clase no proporciona esa información.
Donald L. Finkel escribió un libro titulado «Dar clase con la boca cerrada» («Teaching with your mouth shut», 2000), “reconociendo que la docencia no es sólo dar clases magistrales, sino cualquier cosa que podamos hacer para ayudar y animar a los estudiantes a aprender sin causarles ningún daño de importancia ” (sin cometer errores como los comentados anteriormente). Los mejores profesores saben que enseñar no es meramente transmitir conocimiento, sino que conciben “la enseñanza como creación de buenos entornos para el aprendizaje”. Estos profesores no eran tan buenos en sus comienzos. Aprendieron, porque se esforzaron en mejorar valorando si sus esfuerzos ayudaban o perjudicaban el aprendizaje de sus alumnos. Para terminar, Bain afirma que todos los estamentos docentes saben que deben preocuparse por la docencia y dicen que lo hacen, pero sin embargo se valora y se financia más la parte investigadora de la universidad.
Fuente Original:
Ken Bain. Lo que hacen los mejores profesores universitarios. 2007
Por: Marco A. Alvarez
La Computación ha venido influenciando fuertemente el progreso de la humanidad, haciendo con que la ciencia, ingeniería y el mundo de los negocios puedan realizar significativos avances. Esta característica aunada con su incisiva presencia en la sociedad actual hacen que la Disciplina de Computación sea considerada estratégica para el desarrollo de una nación. El término Computación proviene del inglés Computing y puede ser utilizado de manera indistinta con el término Informática, así como en algunos contextos específicos Tecnología de la Información. Para facilitar la lectura, en el presente artículo solamente se hará referencia al término Computación. La educación superior en Computación es un elemento esencial en la concepción de un país moderno e insertado en el circuito mundial de la tecnología. Tanto el pre-grado como el post-grado cumplen funciones específicas para la formación de recursos humanos de calidad que puedan contribuir para el incremento de la competitividad regional/nacional.
Generalmente, carreras de pre-grado en esta área son sensibles a los avances tecnológicos así como a las características locales, lo cual hace que cada país/región tenga un escenario particular en cuanto a la nomenclatura utilizada y/o distribución de contenidos. Entre tanto, existen esfuerzos internacionales para crear documentos que puedan ser usados como referencia para la definición de carreras dentro de la disciplina de Computación. Uno de los más referidos por todo el planeta es la Computing Curricula de ACM/IEEE, que presenta distribución de contenidos curriculares para 5 perfiles profesionales (carreras de pregrado) bien definidos: Ciencia de la Computación, Ingeniería de Computación, Sistemas de Información, Ingeniería de Software, y Tecnología de la Información. Aunque en muchos países se toman en cuenta estas referencias, no en todos se implementan exactamente los 5 perfiles profesionales. Por tanto, es una tarea para la comunidad académica local el saber aprovechar referencias internacionales para proponer perfiles profesionales acordes con tendencias internacionales y que al mismo tiempo respeten la historia y el contexto nacional.
Actualmente en el Perú, carreras del área de Computación reciben una gran diversidad de nombres. Un reciente estudio realizado con la ayuda de José Baiocchi, José A. Pow-
Sang y Lizeth Alcazar Valdivia muestra que existen en 69 universidades públicas y privadas las siguientes denominaciones: 30 Ingeniería de Sistemas, 8 Ingeniería de Sistemas e Informática, 8 Ingeniería Informática y de Sistemas, 7 Ingeniería Informática, 3 Ingeniería de Computación y Sistemas, 3 Ingeniería de Sistemas y Computación, 2 Ingeniería de Software, y otros 4 nombres diferentes. Es evidente la gran diversidad de nombres para carreras universitarias además de la fuerte influencia de “Ingeniería de Sistemas”.
Las carreras de Ingeniería de Sistemas en el Perú han ido degenerándose y a su vez absorbiendo contenidos del área de Computación debido a la gran difusión de ésta
última disciplina. Lamentablemente, esto acabó tergiversando la verdadera naturaleza de la Ingeniería de Sistemas así como la correcta nomenclatura en carreras del área de Computación. En la actualidad, carreras denominadas Ingeniería de Sistemas están enfocando conceptos de Ciencia de la Computación en semestres iniciales, seguidos de Sistemas de Información e Ingeniería de Software en los semestres finales. Todos estos tópicos pertenecen a la Disciplina de Computación. Esta situación impacta negativamente el mercado de trabajo que no puede distinguir correctamente las habilidades de cada profesión, los estudiantes que desean emigrar a proseguir estudios de post-grado en el exterior, así como también a los egresados de la educación secundaria que no pueden distinguir fácilmente la carrera más próxima a sus preferencias.
La verdadera Ingeniería de Sistemas se presenta como preponderante en la concepción de sistemas complejos, envolviendo una perspectiva capaz de sintetizar hardware, software, recursos humanos, infraestructura, medio ambiente, entre otros. Diseñar sistemas complejos es una tarea distinta a la de diseñar/desarrollar Software, y más distinta aún de actividades teóricas como descubrir nuevos modelos de computación.
Un ejemplo de sistema complejo puede ser el de un Aeropuerto Internacional en una gran capital. Ciertamente, Ingeniería de Sistemas no es Computación. Aún cuando es correcto afirmar que toda ingeniería debe considerar la perspectiva de sistemas, este argumento no es suficiente para ‘transformar’ la verdadera Ingeniería de Sistemas en Computación. En beneficio de ambos campos de conocimiento en el Perú, Ingeniería de Sistemas y Computación, es necesario proponer una reorganización en las carreras de pre-grado, respetando la esencia de cada uno. Bajo la ausencia de reglamentación gubernamental es un factor crítico la participación de representantes de ambas comunidades académicas, así como la predisposición para forjar un futuro mejor de las actuales autoridades al interior de las universidades. En el Perú, la educación superior en Computación como un todo se ve perjudicada por la falta de identidad. El no tener las cosas claras es nocivo para la viabilidad tecnológica del país. Para ilustrar la situación actual, pueden ser citados los siguientes indicadores:
- No existen programas de doctorado en Ciencia de la Computación;
- No existen programas de maestría con estudiantes a tiempo completo trabajando bajo la supervisión de doctores en el área;
- El país no viene produciendo software en cantidades expresivas;
- La producción científica nacional entre 1996/2006 corresponde apenas a 34 papers (de acuerdo a SCImago Journal & Country Rank), lo cual es un promedio de 3 papers/año;
- Muchas carreras se enfocan en el uso de herramientas en lugar de los principios que rigen la disciplina de computación.
Estos indicadores reflejan una imagen no muy optimista para la educación superior en Computación, la cual se refuerza por la falta de identidad impuesta por la negativa influencia de mal llamadas Ingeniería de Sistemas. Ciertamente, es positivo promover trabajos cooperativos y armonía entre las dos áreas así como acercar a sus respectivas comunidades académicas, pero al mismo tiempo, se debe evitar continuar confundiendo la identidad de perfiles profesionales en cada una de ellas.
Aplicar acreditación universitaria, programas de inversión en proyectos de investigación, o crear parques tecnológicos, no serán suficientes para darle la correcta identidad tanto a la verdadera Ingeniería de Sistemas como a la Computación. Es necesario promover el encuentro de las respectivas comunidades académicas para trabajar en busca de identidad. Toda iniciativa que busque el consenso es tan benéfica como urgente. Por otro lado, un factor adicional para la consolidación del área en el Perú así como la organización de la educación superior en Computación, es la presencia de recursos humanos de clase mundial. Para tal fin es imprescindible la capacitación de magísteres y doctores en universidades del exterior, así como la repatriación de quienes van concluyendo sus estudios. El gobierno debe ser consciente de la situación actual, así como participar activamente del encaminamiento de una solución a corto plazo. No olvidar que sin recursos humanos altamente capacitados en áreas específicas como la Computación no hay competitividad.
Fuente Original:
Marco A. Alvarez. Educacion Superior en Computacion en el Peru. Boletin SPC (Sociedad Peruana de Computacion). Volumen 1, nº 1. Pag. 3-4. Marzo 2008
Se encuentra disponible en la Red los apuntes del curso de Introduccion a la Programacion titulado Introduccion a la Programacion Orientada a Objetos en C# del autor Rodrigo Sandoval.
El presente documento comprende los siguientes capitulos:
- Capitulo 1: Resolución de problemas.
- Capitulo 2: Introducción al lenguaje de programación C#.
- Capitulo 3: Programación Orientada a Objeto.
- Capitulo 4: Programación con C#.
- Capitulo 5: Control de flujo.
- Capitulo 6: Algoritmos numéricos.
- Capitulo 7: Arreglos y enumeraciones.
- Capitulo 8: Strings en C#.
- Capitulo 9: Archivos y bases de datos.
- Capitulo 10: Simulación.
- Capitulo 11: Recursividad.
- Capitulo 12: Ordenamiento (sorting) y búsqueda (searching).
Pueden descargar el libro (e-book) en formato pdf [pulsando aqui]
Se encuentra disponible en la Red los apuntes del curso de Algoritmica titulado Apuntes y Problemas de Algoritmica del autor Domingo Giménez Cánovas.
El presente documento comprende los siguientes capitulos:
- Capitulo 1: Algoritmica.
- Capitulo 2: Analisis de Algoritmos.
- Capitulo 3: Divide y Venceras.
- Capitulo 4: Algortimos Voraces.
- Capitulo 5: Programacion Dinamica.
- Capitulo 6: Backtraiking.
- Capitulo 7: Branch and Bound.
Pueden descargar el libro (e-book) en formato pdf [pulsando aqui]
Se encuentra disponible en la Red el Libro Tipos Abstractos de Datos y Algoritmos de los autoras Emely Arraiz, Emely Pasarella, Cristina Zoltan.
El presente libro comprende los siguientes capitulos:
- Capitulo 1: Introduccion al Analisis de Algoritmos.
- Capitulo 2: Tipos concretos de Datos.
- Capitulo 3: Tipos Abstractos de Datos (TAD) Representaciones.
- Capitulo 4: TAD Secuencia Especializaciones.
- Capitulo 5: El Problema de la Busqueda.
- Capitulo 6: Ordenamiento de una Secuencia.
- Capitulo 7: TAD Diccionario.
- Capitulo 8: Arboles.
Pueden descargar el libro (e-book) en formato pdf [pulsando aqui]